Economía solidaria13 Agosto 2019

Conoce un ejemplo de buenas prácticas laborales a través del proyecto Fita para trabajadores del hogar en Vic

El proyecto FITA de Cáritas Diocesana de VIC proporciona formación, orientación laboral e intermediación en el sector del empleo del hogar. Se ofrece formación técnica y especializada en este ámbito ya que es un empleo de fácil para muchas personas migradas, sin formación específica y suelen encontrar en él oportunidades de trabajo.

Se orienta a la persona en su itinerario de formación y se la acompaña en los procesos de acreditación de títulos según su experiencia laboral. Cáritas Diocesana de Vic es además Agencia de colocación y facilitan el contacto entre familias y trabajadoras, acompañando el proceso de inserción laboral de la persona con entrevistas en el lugar de trabajo y también mediación de conflictos, haciendo hincapié en el cumplimiento de las condiciones salariales, laborales y en el respeto de los derechos de las empleadas del hogar y de los cuidados.

También asesoran y acompañan procesos de regularización para que las personas migradas puedan conseguir su permiso de trabajo y la tarjeta permanente. La continuidad de los trabajos es indispensable para renovar la tarjeta y no quedarse sin papeles.

El proyecto nació el año 2005 de una oportunidad detectada por las trabajadoras sociales de Cáritas y las de los ambulatorios del ICS (Institut Català de la Salut) de la necesidad, por una parte, de personas migradas en búsqueda de trabajo y, por otra parte de personas mayores en situación de dependencia que necesitaban personas cuidadoras.

Entonces nació el proyecto “ATENINSER” (ATENCIÓN E INSERCIÓN). Con el tiempo la realidad ha ido cambiando y el proyecto ha ido evolucionando. En 2015 hubo un cambio significativo y el proyecto se denominó “FITA” (En catalán significa una indicación o marca -a menudo un conjunto de piedras que se elevan, una encima de la otra- y marcan el recorrido de una senda o camino), haciendo referencia al itinerario a largo plazo de las personas, teniendo en cuenta que la inserción no es el objetivo final del proyecto, sino que lo más importante es el proceso de la persona.

En este sentido acompañamos a las participantes en su itinerario e inserción laboral en un sentido amplio, haciendo el paso a veces, al mundo de las empresas para que conozcan otros sectores y tengan la oportunidad de escoger o mejorar sus condiciones laborales.

“Al principio una vez conseguían trabajo dejábamos de hacer seguimiento, pero con la crisis y el aumento de la ola migrante había menos trabajo y las trabajadoras volvían a la bolsa de trabajo con nuevas demandas de trabajo. (Por esto decidimos prolongar el seguimiento hasta lograr la tarjeta permanente). Por otra parte, en 2012 con la ley de contratación se hizo una apuesta fuerte para sensibilizar a la ciudadanía e insistir en la contratación y se hizo un trabajo de pedagogía hacía las familias empleadoras que hoy en día aun es vigente, puesto que el trabajo del hogar y de cuidados es un trabajo muy poco valorado en la sociedad”.

¿Cómo esta buena práctica ha provocado un cambio en el acceso a los derechos de las personas que acompañamos?

Las familias vienen a Cáritas porque confían en la formación de las trabajadoras así como en el seguimiento que ofrecemos, lo que permite que podamos velar por las condiciones laborales y acompañar procesos de inserción dignos, con unas condiciones laborales justas en un sector donde estas no están siempre garantizadas.

También informamos, asesoramos y acompañamos procesos de regularización lo que es básico para la dignidad de las personas migradas, para que puedan tener un trabajo digno.

Además, también hemos iniciado un proceso de intermediación laboral en las empresas del sector de la limpieza y socio sanitario para facilitar a las participantes del proyecto hacer el paso al mundo de las empresas, haciendo frente así a las barreras que se encuentran las mujeres y las personas migradas con baja formación.

¿De dónde habéis sacado los recursos?

De subvenciones públicas y privadas, y de fondos propios. También es muy importante la colaboración con empresas, a través del Proyecto Empresas con Corazón.

Velamos para obtener tanto recursos económicos como prestación de servicios: formaciones, prácticas no laborales en empresas, asesoramiento, etc. Hemos hecho un trabajo de prospección importante que posibilita estas acciones. También el hecho de contar con un gran nombre de voluntariado en Cáritas, especializado en diversas temáticas y áreas.

¿Qué planes tenéis para el futuro?

Continuar con el trabajo que estamos haciendo, mejorándolo y atentos a los retos de la sociedad cambiante. Y como novedades o retos actuales: certificar las formaciones para que las personas puedan tener un título oficial. Ofrecer o reactivar espacios de encuentro para las trabajadoras del hogar (para hacer frente a la soledad e aislamiento de este trabajo). Seguir dignificando, visibilizando y haciendo sensibilización de este sector.

Por ejemplo, realizando o participando en “Jornadas para las trabajadoras del hogar”. Denunciar y dar a conocer la situación de precariedad y explotación de las trabajadoras del hogar, etc.

¿Qué mensaje tenéis para otras diocesanas que quieren duplicar esta buena práctica?

Que es muy importante el vínculo con la persona para poder realizar un acompañamiento en su proceso y fomentar su autonomía.

Que es necesaria una mirada integral y que permita atender las cuestiones de la persona que tienen que ver con su situación familiar, social, personal, etc. Que hay que hacer mucha pedagogía sobre la importancia de las condiciones laborales del trabajo del hogar y de cuidados y revalorizar-lo.

Que es muy importante atender a las personas en situación administrativa irregular en la formación básica y de lenguaje y orientación laboral.

Que hay que insistir en la formación de competencias transversales y hacer una buena ubicación sobre el mercado y lo, lo que significa dar a conocer los requerimientos del mercado laboral es muy importante dar a la persona toda la información para que ella decida cuál será su camino y el esfuerzo que le supondrá.

También es crucial la parte del acompañamiento durante toda la incorporación laboral. No solo hasta que consigue el trabajo sino durante todo su recorrido. Las mediaciones con las familias permiten asegurarnos que las trabajadoras tengan sus condiciones laborales garantizadas a la vez que su trabajo se desarrolle con cualidad y que su aprendizaje aumente, lo que significa que no pierde el trabajo y mejora su empleabilidad. También les permite a las participantes contar con un punto de apoyo y de confianza que les da la fuerza para realizar cambios, asumir nuevos retos y afrontar todo lo que la vida les va aportando en el camino, persiguiendo su FITA.