El pasado viernes, 11 de marzo de 2011 a las 14:46 (hora local), Japón, a 130 km de la Península de Ojika, sufrió lo que sería uno de los más grandes desastres de su tiempo; el noreste de Japón, fue azotado por un terremoto grado 8.8, acompañado por un posterior tsunami, causando gran destrucción y devastación, pérdida de vidas, de viviendas, infraestructura y medios de vida. Luego de concluido el terremoto, se produjeron más de 10 replicas importantes, causando a su vez otros terremotos de “menor” magnitud en otras áreas cercanas a la zona principal de desastre, Miyagi, como la Prefectura de Nagano, la cual fue sacudida por un terremoto de grado 6.7 a las 3:30 am (hora local) el 12 de marzo.
Según los informes recibidos por Cáritas Española durante estos días y la primera valoración en terreno, se identifican falta de electricidad, comunicación, cobijo y comida como las necesidades prioritarias; más de 2 millones de casas en apagón absoluto, dificultad en comunicación debido a cortes de líneas, un gran número de personas sin hogar y vivienda, contando así con 1610 refugios dentro de seis prefecturas (Iwate, Ibaragi, Aomori, Fukushima, Tochigi y Miyagi), que alojan a aproximadamente 275.700 personas, además del anuncio del Gobierno respecto a la proporción de alojamiento temporal para 30.000 hogares durante dos meses y en general, obvia escasez de alimentos en las zonas afectadas, a su vez, los albergues y refugios para personas damnificadas y evacuadas, suministran alimentos, sin embargo no son suficientes, por tanto los sectores público y privado se esfuerzan para proveer eficazmente comida a dichos refugios.
Por otra parte, a fecha de 13 de marzo, la policía anunció a las 19:30 (hora local), que las personas fallecidas ascendían a 1.217, desaparecidas 1.084, heridas 1741 y unos 34 millones evacuados. Son datos oficiales, no obstante se espera que empeoren a medida que se tenga acceso a todas las zonas afectadas.
Además a la crisis se le suma la emergencia nuclear en la que se encuentra el norte de la isla, después de que la central nuclear de Fukushima Daiichi, explotará el 12 de marzo a las 15:30 (hora local) a causa del gran sismo, afectando muy probablemente a aproximadamente 90 personas que fueron expuestas a la radiación. El gobierno, anunció que se formarán varios equipos para ejecutar una clínica especial para las personas. Así mismo, el Gobierno ha movilizado 10.000 soldados para la atención a la emergencia y se espera que en los próximos días se incremente en unos 100.000 más.
No obstante, Cáritas Japón no ha solicitado la puesta en marcha de la llamada de Emergencia (EA) a CI para la gestión de este desastre, y el papel de Caritas Japón se centra en la recolección de información, en la preparación del lanzamiento de la campaña de donativos dentro del País y en lo que concierne a la parte más operativa, impulsará la activación del equipo de respuesta de emergencias e iniciará la valoración de las necesidades con las Diocesanas afectadas.
Cabe mencionar la recaudación de fondos gracias a donaciones no solicitadas por parte de muchos ciudadanos alrededor del mundo, enviadas a distintas Cáritas con el ánimo de apoyar a las víctimas del desastre. A medida que avance la evaluación de necesidades en las distintas diócesis, se detallará para qué tipo de actividades serán destinados dichos fondos, y se informará, posteriormente sobre el uso dado a los mismos.
En palabras de S.E. Isao Kikuchi, Obispo presidente de Cáritas Japón, el país está muy agradecido y nos cuenta: “Hemos recibido muchos mensajes de todos los continentes, con palabras de compasión y oraciones. Damos las gracias a todos por la solidaridad. Creemos que la ayuda material sea muy necesaria, así como lo son las oraciones en esta situación”.
RESPUESTA DE LA RED CÁRITAS
Teniendo en cuenta la zona en la que se ha producido el desastre y que el ejército está tomando el liderazgo en la organización de la respuesta inmediata, se reconoce, tal como lo mencionan los informes recibidos por Caritas Japón, que el país tiene capacidad suficiente para hacer frente a la gestión del desastre. Asimismo, es sabido que es un País que dispone de capacidad económica para dar una respuesta interna en la primera emergencia.
Por tal razón, Caritas Japón no ha solicitado un apoyo operativo a CI (Cáritas Internationalis), centrándose y solicitando ayuda en especial, para las fases de rehabilitación y acompañamiento a víctimas. Por su parte, la respuesta de la Cáritas en esta primera etapa se ha centrado en brindar apoyo con espacios de cobijo, se ha ofrecido comida a las personas atrapadas por el colapso de los transportes públicos y se ha iniciado el registro de voluntarios y el lanzamiento de la campaña de donativos. No obstante, en la fase de reconstrucción, puede que surjan más dificultades y Caritas Japón identifica el periodo de rehabilitación como prioritario para centrar su intervención.
Por su parte Cáritas Española ha ido recibiendo los datos y realizando el seguimiento de dicha información a lo largo del fin de semana. El rol de Caritas Española es seguir de cerca los acontecimientos, apoyándose en el papel de coordinación que realiza CI. A pesar de la magnitud de la catástrofe, se valora la emergencia con nivel de alerta 1 (valoración más baja por el carácter limitado de la intervención actual de Caritas Española) y se considera que el País tiene de momento capacidad suficiente de respuesta.
Igualmente, dadas las alertas que existen por los riesgos de explosión en las centrales nucleares, se considera necesario ir revisando la situación a medida que llega la información y volver a hacer una valoración en el plazo de una semana.
Así pues, se volverá a estudiar la posibilidad de abrir una campaña específica de cara a la fase de rehabilitación. En el caso de recibir fondos para esta emergencia, Caritas Española los enviará directamente a Caritas Japón.
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