Cáritas. 21 de junio de 2012.- Los obispos de la región
congoleña del Kivu han transmitido a los miembros de la misión de Cáritas
Española que han visitado recientemente la zona su temor ante “las fuerzas
centrífugas, internas o externas, que pretenden balcanizar” la R.D. Congo. Una
preocupación que los prelados de la Provincia Eclesiástica de Bukavu han hecho
explícita en un mensaje dirigido a las autoridades del país al término de la
asamblea episcopal celebrada del 28 de mayo al 2 de junio pasados.
Bajo el título “¿Para
cuando la paz en el este de la República Democrática del Congo?”, el
mensaje alerta sobre la reactivación de “conflictos armados estructurados en el
Norte y Sur de Kivu”, que “conllevan desplazamientos masivos de población al interior
y al exterior del país”.
Reactivación de la
violencia armada en el Kivu
En concreta, los prelados del Kivu Norte denuncian “el
retorno de la violencia de los grupos armados en el Norte de Kivu, como
consecuencia del arresto del General Bosco Ntaganda por la orden de la Corte
Penal Internacional; el consecuente recrudecimiento aquí y allá de crímenes
terribles atribuidos a bandas e individuos armados; la masacre de la población,
el incendio de los hogares y el desplazamiento masivo de las personas; el
despertar del movimiento Maï-Maï por razones poco conocidas; el motín del
ejército en Uvira, la huida de militares en Bukavu y la deserción de tropas en
Erigeti, en el territorio de Beni; o los sucesos recientes en Bunyakiri, que
han supuesto la muerte de decenas de civiles congoleños y de heridos en los
cascos azules”.
Desamparo de los
refugiados ruandeses
El mensaje señala también la “calamitosa gestión de los
refugiados ruandeses por parte de la comunidad internacional” tras el genocidio
de 1994, que han sido “abandonados en nuestras selvas, sin ningún tipo de
identificación administrativa, ni de su país de origen, ni del Congo ni de la
ONU”.
Los obispos reclaman “la necesidad de clarificar el estatuto
administrativo de este grupo humano y que en esta materia concreta, el Estado
Congoleño asuma sus responsabilidades de regulación, ya que es exigible una
solución donde los refugiados estén bajo control, como en todos los países del
mundo”.
Erradicar la
actividad de los grupos armados
Con relación a la presencia de multitud de grupos armados en
el este de la R.D. Congo, los obispos consideran que “para llegar al final de
la presente crisis, es urgente poner fin a este estado de cosas para todos los
grupos armados, ya sean de origen nacional o extranjero”.
Una condición indispensable para avanzar en ese objetivo es
la de contar con “un ejército de la República unificado, algo esencial para la
vida de una nación” y reforzar la “credibilidad del Estado”, sobre todo en lo
que es actualmente uno de sus puntos más débiles: la seguridad de las personas
y sus bienes, lo que “lleva a la gente a tomar la justicia por su mano, por lo
que los casos de linchamiento son frecuentes”.
“Para hacer frente a esta situación, es urgente --aseguran
los obispos-- que los servicios públicos se vuelvan eficaces”, además de acometer
“una reforma en profundidad de la Administración” e impulsar “el cambio de la
mentalidad de la población en el sentido que ellos también se impregnen del
sentido del bien común” para erradicar la corrupción.
Razones para la
esperanza
El mensaje aborda también las luces que arroja la situación
actual del país, como es el clima político surgido tras las elecciones del año
2011, una consulta en la que “a pesar de algunos observadores pronosticaban el
fraccionamiento del país, hemos mantenido la unidad”. En este sentido, los
prelados se felicitan por la constitución de un nuevo Gobierno que “ha sido el
resultado de un cierto consenso nacional”, así como el compromiso asumido por las
Fuerzas Armadas, “que están actualmente al frente del cambio”.
Los obispos del Kivu finalizan su mensaje con una llamada a
“juntar nuestros esfuerzos para no ver a nuestro país desaparecer por el efecto
de fuerzas centrífugas, internas o externas, que pretenden balcanizar la RD del
Congo”.
Firman la carta colectiva monseñor Francois Xavier Maroy Rusengo, arzobispo de Bukavu; monseñor Théophile Kaboy Ruboneka, obispo de
Goma; monseñor Melchisédech Sikuli
Paluku, obispo de Butembo-Beni; y Willy
Ngumbi Ngengele, obispo de Kindu.
Apoyo de Cáritas
Española a los desplazados en Bukavu y Goma
Además de entrevistarse con el arzobispo de Bukavu, el
reciente viaje a la zona de dos técnicos del Área de Cooperación Internacional
de Cáritas Española --Lucía Lois, de la Unidad Territorial de
África, y Yago Aparicio, del Equipo
de Emergencias— ha servido para conocer el estado actual de los proyectos de
Cáritas Bukavu y Cáritas Goma que se están apoyando en la región del Kivu para
garantizar de ayuda de emergencia a los desplazados.
Cáritas Española tiene una presencia muy activa en toda la
región de los Grandes Lagos de África, que se remonta a los desplazamientos
masivos de población causados por el genocidio ruandés de 1994.
En los últimos meses, debido al recrudecimiento del conflicto
entre diversos grupos armados en el Kivu, miles de personas han abandonado sus
hogares huyendo de la violencia. Ante la situación de extrema pobreza de estas
familias desplazadas (se calcula que ahora mismo en Kivu Sur hay alrededor de
800.000 desplazados), Caritas Bukavu lanzó a las Caritas donantes con las que
trabaja habitualmente una llamada de ayuda urgente para poder atender a estas
familias.
Caritas Española ha respondido a esta alerta y está
financiado con una partida de 160.000 euros (subvencionada por la AECID) un
proyecto de emergencia para distribuir asistencia básica a unas 5.000 familias
desplazadas en las regiones de Walungu y de Kabare.
Asimismo, tras la reciente visita al terreno, Cáritas
Española está preparando otro programa de ayuda humanitaria para apoyar a
Caritas Goma en la distribución de ayuda de emergencia a los desplazados de la
zona.