Cáritas. 14 de mayo de 2012.- Reunida ayer en el Monasterio
de Uclés (Cuenca), Cáritas Regional de Castilla La Mancha, presidida por los
Obispos de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Sigüenza-Guadalajara y Toledo para
revisar su acción sociocaritativa, manifiesta la profunda preocupación por la situación
actual de crisis económica que está llevando a muchas personas y familias a una
precariedad mayor.
El número de personas que llega a los lugares de acogida en
cada uno de los rincones de nuestra Provincia Eclesiástica crece por momentos y
sus demandas también lo son. La opción de Cáritas es estar al lado de los
últimos, de los más empobrecidos, poniendo a disposición de ellos los recursos
con los que contamos, tanto humanos como económicos, haciendo propuestas, al
mismo tiempo, para que las políticas
sociales pongan como centro a la persona, y ahora, en este tiempo de crisis que
vivimos más que nunca.
Los recursos económicos para lograr todo ello no son
infinitos y se van agotando. Es necesario que se pague en la mayor brevedad de
tiempo posible las deudas contraídas desde las distintas Administraciones con
esta Institución con el fin de poder seguir trabajando a favor de los últimos y
no atendidos. Si no, muy a pesar nuestro, no se podrá atender todo el trabajo
que con las personas más empobrecidas se está desarrollando desde Cáritas en
cada uno de los lugares de Castilla La Mancha y que tanto bien está haciendo.
Y por ello, conscientes de que es la propia Administración
la que debe procurar el bienestar de todos los ciudadanos, manifestamos nuestro
compromiso y voluntad de trabajar conjuntamente a favor de los más empobrecidos
y consideramos que en estos momentos es imprescindible que se invierta cada vez
más en las personas y políticas sociales que permitan a los más vulnerables
vivir de una manera más digna.
Igualmente manifestamos el agradecimiento a tantas personas
que de manera generosa están ofreciendo su tiempo y su dinero para compartir
con los hermanos que más lo necesitan en este momento, pero animamos a que esta
buena práctica se extienda a todas nuestras comunidades cristianas y a los
hombres y mujeres de buena voluntad de la Provincia Eclesiástica. Así se hará
efectiva la Comunicación Cristiana de Bienes.