Cáritas. 25 de octubre de 2011.- Durante su intervención en la sesión inaugural del Encuentro Confederal de responsables de formación y voluntariado, que ayer y hoy se celebra en Madrid, el secretario general de Cáritas Española, Sebastián Mora, propuso en la sesión inaugural de ayer la “metáfora del artesano” como modelo alternativo del voluntario “que teje desde el corazón humano con hábitos ciudadanos”.
Una acción “excéntrica”, donde “el centro es el otro”
En una ponencia dedicada a reflexionar sobre el carácter ético de la acción voluntaria, Sebastián Mora subrayó la dimensión “excéntrica” de una opción que está “volcada hacía fuera porque el centro es el Otro”. “Es una acción colectiva en la medida—afirmó-- que sabe que construir comunidad es retejer humanidad, que sabe que el tiempo de la ética es a fuego lento y con procesos largos, reconociendo que cada material (cada persona) es único y necesita de una caricia diversa. Y que, además, sabe que el hacer no es más que un quehacer-se como persona virtuosa, como persona ética”.
Artista o mecánico
Para el secretario general de Cáritas “el voluntariado en su dimensión ética en los últimos años ha sido alabado o criticado por la cristalización de dos metáforas o imaginarios. El primero es la exaltación de la persona voluntaria como una especie de héroe homérico que, a contracorriente y por encima de todas las pesadas fuerzas sociales, lograba hacer valer su compromiso”. Se trata de un paradigma de persona voluntaria “poseída por la chispa del artista que era capaz, sólo con su genio, de realizar obras de arte”. Estaríamos ante un “voluntariado conformado por artistas que aspira a la originalidad de su trabajo que es el rasgo distintivo de individuos únicos y solitarios, volcado hacia dentro, hacia sí mismo, atendiendo a su creatividad autónoma, por encima de la comunidad o incluso contra ella”.
La otra imagen mostraba a “la persona voluntaria como un engranaje industrial, como una especie de mecánico”, una suerte de “mecanismo o un instrumento más en la cadena de producción, donde no cabe la personalización, la espontaneidad o la chispa del artista, antes mencionado”. Se trataría de un modelo en el que “la razón instrumental es la dueña de la acción y el cálculo utilitario la única medida de la eficiencia, en el que las relaciones sociales, con su significación y sentido, pierden la batalla y la relación instrumental es su única medida”.
El artesano, volcado hacia su comunidad
Ante este doble imaginario, la “metáfora como imaginario del voluntario o voluntaria en la figura de la artesana o el artesano” que propone Sebastián Mora muestra varias características importantes –apuntadas por R. Sennet-- como caracterización ética:
- El artesano está volcado hacia su comunidad. Su ser y hacer tienen sentido en el seno de una comunidad que le dota de significación y prestigio.
- El agente de la artesanía es colectivo. Siempre hay maestros, aprendices y personas subalternas en el taller. El sello de la artesanía es la del taller, no la de la persona artesana.
- El tiempo es lento y dentro de un proceso definido, pero abierto a la espontaneidad de la persona y a las características, no siempre uniformes, de la materia utilizada.
- Y por último, el taller es un espacio social en el que se crean vinculaciones, valores y significados compartidos. Se teje una “estimativa comunitaria” que permite, no sólo fabricar productos, sino construirse a uno mismo.
A lo largo de estas dos jornadas, expertos en voluntariado y formación procedentes de las 68 Cáritas Diocesanas y las distintas Cáritas regionales de todo el país están analizado en común sobre retos y propuestas de ambos ámbitos de la acción confederal. En la jornada de ayer los participantes trabajaron de manera más específica el tema del Voluntariado, mientras que a lo largo de hoy la reflexión estará centrada sobre la Formación.
Las sesiones de trabajo están siendo coordinadas por los técnicos de Cáritas Española Emilio López Salas, responsable de Voluntariado, y Francisco Prat, coordinador de Formación.