La Memoria anual de Cáritas rinde cuentas del destino de los fondos que invertimos en las personas. Sin embargo, más allá de las cifras, esta Memoria es una puerta abierta a la esperanza, la que hemos construido juntos para millones de hombres y mujeres, dentro y fuera de nuestras fronteras.
Gracias a nuestros donantes, colaboradores, empresas, organismos y administraciones públicas, que han confiado en nuestra labor; gracias también al trabajo y la entrega de voluntarios y trabajadores.
Gracias a las personas con las que trabajamos y para las que trabajamos que son el aliciente diario y la prueba maravillosa de que es posible crear otra sociedad.
Gracias a todos ellos hemos podido generar nuevas oportunidades, trabajando mano a mano con las personas y las comunidades, potenciando sus capacidades y su autonomía brindándoles la oportunidad de planificar su futuro conforme a sus necesidades, acompañándoles, y aprendiendo con ellos a establecer prioridades.
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